Hamida llegó hace 19 años a España y se sintió muy bien acogida, ahora está totalmente integrada “me han bautizado ya como española”. Está muy contenta de vivir aquí.

 

Desde que empezó el conflicto en su país se hizo voluntaria de Cruz Roja. “Soy traductora porque los refugiados vienen muy mal, psicológicamente, económicamente… les hace falta apoyo. Cuando ellos ven que el traductor les entiende, sabe de lo que están hablando, se sienten muy arropados, hablo con ellos, los tranquilizo, les digo que aquí van a tener ayuda”. Además de su tarea como traductora, realiza sensibilización a pie de calle, “que la gente los conozca, conozca la situación tan mala que están pasando, que no vienen aquí ni a quitarle el trabajo a nadie ni a quitarle ayuda a nadie, porque ellos vienen mal, les hace falta que la gente les apoye”.

 

Hamida se siente muy bien ayudando “me pongo en el lugar del otro”. Como ella, en Cruz Roja hay muchas personas que se ocupan de apoyar a las personas que llegan en busca de refugio, acogiéndoles, ocupándose de sus traslados y alojamiento, ofreciéndoles asistencia integral socio-sanitaria y ayudándoles a integrarse. Porque el compromiso de Cruz Roja con las personas más vulnerables es un hecho. 

 

*Se han utilizado nombres ficticios para salvaguardar la identidad de las personas.