La protección a las mujeres empieza por hacer que se sientan seguras.  “Una mujer víctima de violencia lo primero que necesita es que la escuchen, y que la crean y a partir de ahí necesita ser protegida en todos los ámbitos, en el físico, en el económico, en el emocional, con lo cual tiene que haber agentes sociales que la puedan proteger en todos esos ámbitos.”

 

María se queja de la desprotección que sufren a nivel general las mujeres víctimas de violencia “después de que denuncié, salgo del juzgado doblemente victimizada porque me hacen pasar por un detector de mentiras, me tratan como una mentirosa y deciden que no me merezco esa orden de protección”. Y subraya que “los delitos contra las mujeres son los únicos en los que las víctimas pasan por detectores de mentiras”. Y añade que una orden de alejamiento es insuficiente “lo que tengo es el teléfono de un policía que me protege a mí y a otras 150 mujeres”. Y tampoco otras opciones aportan una solución óptima, “entro en una casa de acogida y ¿después? ¿de qué voy a vivir? ¿y mis hijos?».

 

Además del Servicio de Atención y Protección a Mujeres Víctimas de Violencia de Género, que ofrece soporte y atención psicológica tanto a las mujeres como a sus hijos, en Cruz Roja reciben apoyos complementarios desde otros programas, como el Plan de Empleo y el Programa de personas en situación de extrema vulnerabilidad. Porque es un hecho que tener autonomía y un trabajo permitirá a las mujeres en dificultad social ser ciudadanas de pleno derecho.