La precariedad económica acaba afectando no solo a la falta de alimentos, sino también a la calidad de la nutrición llegando a provocar inseguridad alimentaria. Es por esta razón que desde Cruz Roja tenemos un firme compromiso para garantizar que todas las personas tengan derecho y acceso a una alimentación suficiente y nutritiva. 

 

Los estudios de Cruz Roja detectan que la alimentación ocupa el cuarto puesto a la hora de priorizar el gasto en familias en situación de vulnerabilidad y que la prioridad es el alquiler. En el caso de José, si no fuera por la ayuda que recibe, no podría hacer frente al pago de los suministros “entre los servicios sociales y Cruz Roja todas las facturas de agua, de luz, las tenemos cubiertas, nos ayudan”. En consecuencia, muchas personas comen menos de lo debieran por motivos económicos, y se deja de tener una alimentación saludable por falta de recursos, ello provoca un incremento de la inseguridad alimentaria. Tal y como explica José “en lugar de tres comidas al día pasamos a dos, hacemos el desayuno y la comida y para la cena un vaso de leche o un yogur, tienes que ir adaptándote para sobrevivir.”

 

En Cruz Roja se da una alimentación para cubrir las necesidades básicas, pero además, se realizan talleres de alimentación en los que se pretende sacar el máximo partido de las capacidades propias de las personas y generar nuevas herramientas que perduren para que las personas sepan aprovechar al máximo los alimentos a los que tienen acceso.

 

Es un hecho, más allá de cubrir una necesidad básica, Cruz Roja realiza una importante tarea de promoción de hábitos saludables para garantizar una alimentación lo suficientemente nutritiva y sana, entre las personas más vulnerables.

 

 

*Se han utilizado nombres ficticios para salvaguardar la identidad de las personas.